1. Disposiciones generales

Las 10 grandes mentiras de las empresas MLM y modelos de negocio multinivel.

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Los comentarios al artículo son responsabilidad exclusiva del remitente. Si necesita algún tipo de información referente al artículo póngase en contacto con el email suministrado por el autor del artículo al principio del mismo. ¿ QUE ES LA COMERCIALIZACION? "Es mas que vender o hacer publicidad". 1. Analizar las necesidades de las personas que juegan al tenis y decidir si los consumidores prefieren mas cantidad o diferentes raquetas.

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años de retraso de los árabes por la prohibición de la imprenta. En , en cuidad alemana de Mainz Johannes Gutenberg presento un innovación que tendrá consecuencias profundas para la historia cultural y económica para la humanidad: la .

El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación. Este sencillo ejemplo indica que, mientras el orden mundial existente se muestra impotente para asumir responsabilidades, la instancia local puede hacer una diferencia.

Estos valores tienen un arraigo muy hondo en las poblaciones aborígenes. Dado que el derecho a veces se muestra insuficiente debido a la corrupción, se requiere una decisión política presionada por la población. Si los ciudadanos no controlan al poder político —nacional, regional y municipal—, tampoco es posible un control de los daños ambientales.

No se puede pensar en recetas uniformes, porque hay problemas y límites específicos de cada país o región. También es verdad que el realismo político puede exigir medidas y tecnologías de transición, siempre que estén acompañadas del diseño y la aceptación de compromisos graduales vinculantes.

También podemos mencionar una buena gestión del transporte o formas de construcción y de saneamiento de edificios que reduzcan su consumo energético y su nivel de contaminación. Por otra parte, la acción política local puede orientarse a la modificación del consumo, al desarrollo de una economía de residuos y de reciclaje, a la protección de especies y a la programación de una agricultura diversificada con rotación de cultivos.

Es posible alentar el mejoramiento agrícola de regiones pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, en la organización del mercado local o nacional, en sistemas de riego, en el desarrollo de técnicas agrícolas sostenibles. Se pueden facilitar formas de cooperación o de organización comunitaria que defiendan los intereses de los pequeños productores y preserven los ecosistemas locales de la depredación. Sin embargo, hay que agregar que los mejores mecanismos terminan sucumbiendo cuando faltan los grandes fines, los valores, una comprensión humanista y rica de sentido que otorguen a cada sociedad una orientación noble y generosa.

Un estudio del impacto ambiental no debería ser posterior a la elaboración de un proyecto productivo o de cualquier política, plan o programa a desarrollarse. Tiene que insertarse desde el principio y elaborarse de modo interdisciplinario, transparente e independiente de toda presión económica o política. Siempre es necesario alcanzar consensos entre los distintos actores sociales, que pueden aportar diferentes perspectivas, soluciones y alternativas. Pero en la mesa de discusión deben tener un lugar privilegiado los habitantes locales, quienes se preguntan por lo que quieren para ellos y para sus hijos, y pueden considerar los fines que trascienden el interés económico inmediato.

La participación requiere que todos sean adecuadamente informados de los diversos aspectos y de los diferentes riesgos y posibilidades, y no se reduce a la decisión inicial sobre un proyecto, sino que implica también acciones de seguimiento o monitorización constante.

En este examen hay cuestiones que deben tener prioridad. Por ejemplo, sabemos que el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos. Si la información objetiva lleva a prever un daño grave e irreversible, aunque no haya una comprobación indiscutible, cualquier proyecto debería detenerse o modificarse. Así se invierte el peso de la prueba, ya que en estos casos hay que aportar una demostración objetiva y contundente de que la actividad propuesta no va a generar daños graves al ambiente o a quienes lo habitan.

Esto no implica oponerse a cualquier innovación tecnológica que permita mejorar la calidad de vida de una población. El resultado de la discusión podría ser la decisión de no avanzar en un proyecto, pero también podría ser su modificación o el desarrollo de propuestas alternativas. Hay discusiones sobre cuestiones relacionadas con el ambiente donde es difícil alcanzar consensos. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real.

Eso lleva muchas veces a una sobreproducción de algunas mercancías, con un impacto ambiental innecesario, que al mismo tiempo perjudica a muchas economías regionales []. La burbuja financiera también suele ser una burbuja productiva. En definitiva, lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen adecuadamente, que las pequeñas y medianas empresas se desarrollen y creen empleo.

Dentro del esquema del rédito no hay lugar para pensar en los ritmos de la naturaleza, en sus tiempos de degradación y de regeneración, y en la complejidad de los ecosistemas, que pueden ser gravemente alterados por la intervención humana. Pero tenemos que convencernos de que desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo. Se trata de abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sueño de progreso, sino orientar esa energía con cauces nuevos.

Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes. No basta conciliar, en un término medio, el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, o la preservación del ambiente con el progreso.

En este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso. Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso.

Por otra parte, muchas veces la calidad real de la vida de las personas disminuye —por el deterioro del ambiente, la baja calidad de los mismos productos alimenticios o el agotamiento de algunos recursos— en el contexto de un crecimiento de la economía. En este marco, el discurso del crecimiento sostenible suele convertirse en un recurso diversivo y exculpatorio que absorbe valores del discurso ecologista dentro de la lógica de las finanzas y de la tecnocracia, y la responsabilidad social y ambiental de las empresas suele reducirse a una serie de acciones de marketing e imagen.

El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte ínfima de los costos.

Pero no se puede justificar una economía sin política, que sería incapaz de propiciar otra lógica que rija los diversos aspectos de la crisis actual. Si la política no es capaz de romper una lógica perversa, y también queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad.

Una estrategia de cambio real exige repensar la totalidad de los procesos, ya que no basta con incluir consideraciones ecológicas superficiales mientras no se cuestione la lógica subyacente en la cultura actual. Una sana política debería ser capaz de asumir este desafío. La política y la economía tienden a culparse mutuamente por lo que se refiere a la pobreza y a la degradación del ambiente. No se puede sostener que las ciencias empíricas explican completamente la vida, el entramado de todas las criaturas y el conjunto de la realidad.

Eso sería sobrepasar indebidamente sus confines metodológicos limitados. Si se reflexiona con ese marco cerrado, desaparecen la sensibilidad estética, la poesía, y aun la capacidad de la razón para percibir el sentido y la finalidad de las cosas [].

Los principios éticos que la razón es capaz de percibir pueden reaparecer siempre bajo distintos ropajes y expresados con lenguajes diversos, incluso religiosos. Si una mala comprensión de nuestros propios principios a veces nos ha llevado a justificar el maltrato a la naturaleza o el dominio despótico del ser humano sobre lo creado o las guerras, la injusticia y la violencia, los creyentes podemos reconocer que de esa manera hemos sido infieles al tesoro de sabiduría que debíamos custodiar.

Muchas veces los límites culturales de diversas épocas han condicionado esa conciencia del propio acervo ético y espiritual, pero es precisamente el regreso a sus fuentes lo que permite a las religiones responder mejor a las necesidades actuales.

Esto impide afrontar adecuadamente los problemas del medio ambiente. Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico.

Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero.

En esta confusión, la humanidad posmoderna no encontró una nueva comprensión de sí misma que pueda orientarla, y esta falta de identidad se vive con angustia. Tenemos demasiados medios para unos escasos y raquíticos fines. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad.

En este contexto, no parece posible que alguien acepte que la realidad le marque límites. Son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos.

A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle. Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Ello nos recuerda la responsabilidad social de los consumidores. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desafío: Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad.

Muchos saben que el progreso actual y la mera sumatoria de objetos o placeres no bastan para darle sentido y gozo al corazón humano, pero no se sienten capaces de renunciar a lo que el mercado les ofrece.

Por eso estamos ante un desafío educativo. La educación ambiental ha ido ampliando sus objetivos. Por otra parte, hay educadores capaces de replantear los itinerarios pedagógicos de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión.

La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo.

Para que la norma jurídica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformación personal.

Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida.

Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. No hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo.

Una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea.

A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia. Todas las comunidades cristianas tienen un rol importante que cumplir en esta educación. Espero también que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente.

Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista. Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso.

Al mismo tiempo, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir.

No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Pero también tenemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente.

Les hace falta entonces una conversión ecológica , que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.

Recordemos el modelo de san Francisco de Asís, para proponer una sana relación con lo creado como una dimensión de la conversión íntegra de la persona. Esto implica también reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde adentro. Los Obispos australianos supieron expresar la conversión en términos de reconciliación con la creación: Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual.

Los individuos aislados pueden perder su capacidad y su libertad para superar la lógica de la razón instrumental y terminan a merced de un consumismo sin ética y sin sentido social y ambiental. A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales: La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.

Esta conversión supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca: Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres.

No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe. También el reconocimiento de que Dios ha creado el mundo inscribiendo en él un orden y un dinamismo que el ser humano no tiene derecho a ignorar.

La espiritualidad cristiana propone un modo alternativo de entender la calidad de vida, y alienta un estilo de vida profético y contemplativo, capaz de gozar profundamente sin obsesionarse por el consumo.

Es importante incorporar una vieja enseñanza, presente en diversas tradiciones religiosas, y también en la Biblia. La constante acumulación de posibilidades para consumir distrae el corazón e impide valorar cada cosa y cada momento.

La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos.

La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. No es menos vida, no es una baja intensidad sino todo lo contrario. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión. Por eso, ya no basta hablar sólo de la integridad de los ecosistemas. Hay que atreverse a hablar de la integridad de la vida humana, de la necesidad de alentar y conjugar todos los grandes valores.

La desaparición de la humildad, en un ser humano desaforadamente entusiasmado con la posibilidad de dominarlo todo sin límite alguno, sólo puede terminar dañando a la sociedad y al ambiente. Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor.

Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención, que sabe estar plenamente presente ante alguien sin estar pensando en lo que viene después, que se entrega a cada momento como don divino que debe ser plenamente vivido. Él sí que estaba plenamente presente ante cada ser humano y ante cada criatura, y así nos mostró un camino para superar la ansiedad enfermiza que nos vuelve superficiales, agresivos y consumistas desenfrenados.

Una expresión de esta actitud es detenerse a dar gracias a Dios antes y después de las comidas. El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso es posible amar a los enemigos. Esta misma gratuidad nos lleva a amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control.

Por eso podemos hablar de una fraternidad universal. Mientras tanto, el mundo del consumo exacerbado es al mismo tiempo el mundo del maltrato de la vida en todas sus formas. El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor.

El amor social es la clave de un auténtico desarrollo: En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad.

A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local. Así una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Estas acciones comunitarias, cuando expresan un amor que se entrega, pueden convertirse en intensas experiencias espirituales.

El universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo. Entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre []. El ideal no es sólo pasar de lo exterior a lo interior para descubrir la acción de Dios en el alma, sino también llegar a encontrarlo en todas las cosas, como enseñaba san Buenaventura: Si le admira la grandeza de una montaña, no puede separar eso de Dios, y percibe que esa admiración interior que él vive debe depositarse en el Señor: Estas montañas es mi Amado para mí.

Los valles solitarios son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de dulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y en el suave canto de aves hacen gran recreación y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su soledad y silencio. Los Sacramentos son un modo privilegiado de cómo la naturaleza es asumida por Dios y se convierte en mediación de la vida sobrenatural.

A través del culto somos invitados a abrazar el mundo en un nivel distinto. El agua, el aceite, el fuego y los colores son asumidos con toda su fuerza simbólica y se incorporan en la alabanza. La mano que bendice es instrumento del amor de Dios y reflejo de la cercanía de Jesucristo que vino a acompañarnos en el camino de la vida. El agua que se derrama sobre el cuerpo del niño que se bautiza es signo de vida nueva.

No escapamos del mundo ni negamos la naturaleza cuando queremos encontrarnos con Dios. Esto se puede percibir particularmente en la espiritualidad cristiana oriental: Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del universo material, donde ha introducido un germen de transformación definitiva: En la Eucaristía lo creado encuentra su mayor elevación.

La gracia, que tiende a manifestarse de modo sensible, logra una expresión asombrosa cuando Dios mismo, hecho hombre, llega a hacerse comer por su criatura.

El Señor, en el colmo del misterio de la Encarnación, quiso llegar a nuestra intimidad a través de un pedazo de materia. No desde arriba, sino desde adentro, para que en nuestro propio mundo pudiéramos encontrarlo a él. Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios. En efecto, la Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado.

El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a él en feliz y plena adoración. Por eso, la Eucaristía es también fuente de luz y de motivación para nuestras preocupaciones por el ambiente, y nos orienta a ser custodios de todo lo creado. El domingo, la participación en la Eucaristía tiene una importancia especial. De este modo, la espiritualidad cristiana incorpora el valor del descanso y de la fiesta. Estamos llamados a incluir en nuestro obrar una dimensión receptiva y gratuita, que es algo diferente de un mero no hacer.

Se trata de otra manera de obrar que forma parte de nuestra esencia. Así, el día de descanso, cuyo centro es la Eucaristía, derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María.

Para los cristianos, creer en un solo Dios que es comunión trinitaria lleva a pensar que toda la realidad contiene en su seno una marca propiamente trinitaria. Así nos indica el desafío de tratar de leer la realidad en clave trinitaria. Así asume en su propia existencia ese dinamismo trinitario que Dios ha impreso en ella desde su creación. Elevada al cielo, es Madre y Reina de todo lo creado. En su cuerpo glorificado, junto con Cristo resucitado, parte de la creación alcanzó toda la plenitud de su hermosura.

Junto con ella, en la familia santa de Nazaret, se destaca la figura de san José. En el Evangelio aparece como un hombre justo, trabajador, fuerte. Pero de su figura emerge también una gran ternura, que no es propia de los débiles sino de los verdaderamente fuertes, atentos a la realidad para amar y servir humildemente. Por eso fue declarado custodio de la Iglesia universal.

Él también puede enseñarnos a cuidar, puede motivarnos a trabajar con generosidad y ternura para proteger este mundo que Dios nos ha confiado. Al final nos encontraremos cara a cara frente a la infinita belleza de Dios cf. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza.

Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos.

Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca los corazones de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra. Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita.

Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz. Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa. Te formaste en el seno materno de María, te hiciste parte de esta tierra, y miraste este mundo con ojos humanos. Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos habla de ti.

Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado. Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe. Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura.

Fonti Francescane FF Octogesima adveniens 14 mayo , AAS 63 , AAS 62 , Redemptor hominis 4 marzo , AAS 71 , Catequesis 17 enero , 4: Centesimus annus 1 mayo , AAS 83 , Sollicitudo rei socialis 30 diciembre , AAS 80 , AAS 99 , Caritas in veritate 29 junio , AAS , John Chryssavgis, On Earth as in Heaven: Saludo al personal de la FAO 20 noviembre Comisión para Asuntos Sociales, Der Klimawandel: Brennpunkt globaler, intergenerationeller und ökologischer Gerechtigkeit septiembre , Evangelii gaudium 24 noviembre , AAS 82 , Angelus 16 noviembre AAS 97 , Legenda maior , VIII, 1: Catecismo de la Iglesia Católica , Gaudium et spes , sobre la Iglesia en el mundo actual, Teilhard de Chardin; cf.

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Pero no todo el mundo consideraba que la imprenta fuera una innovación deseable. Cualquier cosa que se imprimía debía ser examinada por un grupo de tres eruditos religiosos con derecho a veto. No es de extrañar que Muteferrika imprimiera solo 24 libros en 14 años cuando en dejó de trabajar.

Esta oposición a la imprenta tuvo consecuencias obvias sobre la alfabetacion, la educación y la economía para ambas zonas. Las tierras otomanas se quedaron rezagadas respecto a los países europeos donde los libros de ciencia, filosofía y economia estaban al alcance de muchos, ayudando a aumentar el pensamiento con el resultado de la revolución industrial, después el comercio, el espíritu emprendedor y las democracias. La Población del Reino Unido es de aprox.

Y me viene a la cabeza cuando fueron los profesores los que en su día me suspendieron en la asignatura de gestión emprendedora cuando estudié mi MBA. Podemos estar de acuerdo o no con el artículo o con las opiniones de los entrevistados, todo siempre dicho desde el respeto. Pero lo que no se puede admitir son algunos comentarios de los lectores: Cuando llegué a España, me hablaron de la envidia de los españoles.

No tuve el gusto de conocer a Pau personalmente pero he visto sus conferencias y leído sus entrevistas. Siempre me pareció un inspirador, un buen comunicador que sabe trasmitir optimismo y energía. Es como un ruiseñor del emprendimiento, contagia sus inquietudes a miles de jóvenes en los congresos de la Fundación LQDVI.

El fracaso es la varicela del emprendedor y algunas veces es necesaria para aprender y triunfar. El fracaso no es una deshonra, lo deshonroso es robar, corromper y malversar, algo que por desgracia estamos viendo con demasiada frecuencia.

Y a gestionar una empresa se aprende gestionando y sí, fracasando también. Desde entonces no me he podido quitar esta frase de la cabeza.

Vivíamos bajo el régimen de un dictador que recibía el apoyo no solo de varios gobiernos africanos, sino también de países occidentales y de sus multinacionales.

Hace muchos años tuve la tremenda suerte de llegar a España por el aeropuerto, y no saltando la doble valla de Marruecos ni cruzando el Estrecho en balsa. Al llegar a Madrid tuve que realizar todo tipo de trabajos hasta poder finalizar mis estudios. Y en fundé mi empresa en una buhardilla del barrio de Lavapiés. Era una habitación de 40 metros cuadrados, donde una caja de madera recogida de la calle hacía las veces de mesa de trabajo. Después de muchos años de duro esfuerzo, de trabajar 15 hora diarias durante siete días a la semana, he conseguido levantar una gran empresa que factura decenas de millones de euros, vende en 25 países y que paga sus impuestos en España y no en Luxemburgo.

Con este país he compartido sus alegrías y tristezas. Pero también lloré y me sentí indignado, como muchos españoles, cuando vi a la anciana Carmen desahuciada de su casa. Si he llegado hasta donde ahora estoy es gracias al apoyo económico y moral de muchos españoles: O gracias a José, que me regaló su ordenador para aprender a programar.

Son españoles con valores y principios. Y ahora soy yo el que puedo ayudar a cambiar las vidas de otras personas. Necesitan que ayudemos a cambiar un sistema injusto, en el que medio mundo oprime al otro medio; un sistema que permite que la pobreza avance también en nuestro país.

Pero necesitan también de nuestro compromiso individual con las personas, con su sufrimiento y con sus posibilidades. O por lo menos, por favor, no vuelvas a insultarnos. Mi padre era un inmigrante, vivíamos en una habitación, y allí tuve que buscarme la vida: La cocina fue mi mejor escuela, aunque entonces no lo podía imaginar. Vi los frutos años después, cuando monté mi primera empresa.

Entonces me di cuenta de que empecé a tomar decisiones inconscientemente sin saber por qué, pero con el tiempo entendí que éstas se habían ido macerando mientras cocinaba en casa. Debes aprender a gestionar los recursos que tienes los alimentos. Son el mismo tipo de preguntas que te hacen tus empleados: Y tienes que dar siempre una respuesta porque eres el jefe. Saber cómo hacer dos tareas paralelas para ganar tiempo y dar un resultado en el menor tiempo posible.

Mientras vas haciendo un caldo en el otro fuego fríes las verduras para el mismo plato. Un empresario debe saber buscar ese equilibrio necesario. La estructura de costes es importante para lograr el beneficio, pero sin sacrificar la calidad ni a tus empleados.

Lo mismo para un emprendedor. Si hay dificultades o crisis en el trabajo no tiene que rendirse ante el fracaso. Solo hay un camino, llevarlo adelante a pesar de las dificultades.

Si has elegido hacer un plato eres el responsable, algunas veces aciertas y le gusta a los comensales; otras veces no te sale como esperabas, porque has olvidado echar sal o te pasaste de tiempo de cocción. Cuando te pase eso, puedes intentar salir del paso sacando un poco de chorizo, queso y un buen vino.

Tienes que aprender que en los negocios se fracasa y no siempre te sale como esperabas, por eso es mejor tener siempre en mente un plan B.

Para elaborar un plato de comida entran en juego muchos factures desde los costes implícitos como el precio de la materia prima, de la electricidad o el gas, de la bebida que acompaña… al tiempo dedicado en la cocina que también tiene un coste.

Con la opción de comer en un restaurante ahorras tiempo pero sabes que el coste sube al final del mes. Lo mismo sucede en el mundo laborar: No hay nada mejor que entrar en una cocina y cocinar para eliminar el estrés como demuestra la escritora mejicana Laura Esquivel en su libro Como agua para chocolate.

Algunos intentan hacer la comida en pocos minutos y pretenden que el resultado sea el mismo. Fracasan por falta de paciencia y lo solucionan con comida precocinada, ésa que sabe siempre igual vayas al sitio que vayas. En el trabajo hay que mirar al largo plazo. PDF de la Entrevista. Y son oportunidades perdidas.

Añadamos de regalo los vídeos y fotos que se cuelgan en las redes sociales y que tienen un importante valor económico. Los fuegos artificiales y la ingeniería empleados su Nochevieja fueron diseñados por el español Vicente Caballer y fabricados en la planta de Pirotecnia Caballer, en Valencia.

Los responsables del Ayuntamiento de Madrid tienen que empezar a valorar ese regalo caído del cielo para su cuidad. Tienen que volverse conscientes de que durante algunos minutos, la ciudad es el punto de mira de toda España. Sirven para alinear sus intereses con los de los accionistas, equilibran los objetivos de rentabilidad a corto plazo y les dan la oportunidad de acumular capital. Estos preconceptos reaccionan frente a diversos factores relacionados con el trabajo cotidiano: Las coincidencias o discrepancias que tenga la realidad diaria con respecto a las ideas preconcebidas o adquiridas por las personas durante el tiempo trabajado, van a conformar el clima organizacional.

Intimidad Los trabajadores gozan de relaciones sociales amistosas. Describe una distancia "emocional" entre el jefe y sus colaboradores. Responsabilidad El sentimiento de ser cada uno su propio jefe; no tener que estar consultando todas sus decisiones; cuando se tiene un trabajo que hacer, saber que es su trabajo. Organizar es un proceso gerencial permanente. Ocho hombres trabajando de esta manera fabricaban Por lo contrario, la divisan del trabajo crea tareas simplificadas que se pueden aprender y realizar con relativa velocidad.

Como bien se sabe, a partir de las experiencias vividas, el aburrimiento puede ser un producto secundario de las tareas especializadas que se tornan repetitivas y poco gratificantes en lo personal. Por regla general, estos directores se conocen como director general, Presidente o director ejecutivo. Cuando ocurre esto, los gerentes se pueden ver presionados e ignorar o perdonar errores graves.

En estas organizaciones una larga cadena de mando demora la toma de decisiones, lo cual es una desventaja en un ambiente que cambia con rapidez. Esto suele ocurrir cuando las tareas son muy especializadas.

Lawrence y Jay W. Subrayan que mientras los departamentos debieran cooperar y sus tareas debiesen estar integradas en la medida de lo necesario, es importante no reducir las diferencias que contribuyen a realizar las tareas.

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Por cierto olvide decir cuando me pagaban me ponian mi sueldo como compensaciónes y a mi me avian dicho que seria mi sueldo neto mas vales de despensa y todo eso me quitaron ya espero y se pueda hacer algo. Pues no nos parece legal.

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En cada favor, lo que se comunica y entiende es un rechazo a la idea de intercambio.

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